¿El vitiligo es contagioso?

Son muchas las personas que dudan acerca de si el vitiligo es contagioso o no, sin embargo todas las investigaciones realizadas no dejan lugar a dudas: el vitiligo no es contagioso. El vitiligo es una enfermedad de la piel que se caracteriza por la aparición de parches de decoloración en la superficie de la piel. El origen de la enfermedad es algo incierto, si bien se sabe que el proceso por el que aparecen los parches se debe a la destrucción de los melanocitos por parte de las células T del sistema inmune humano. El vitiligo se trata por tanto de una enfermedad auto-inmune.

La creencia de que el vitiligo es contagioso está extendida incluso entre los propios pacientes de la enfermedad, aún en tiempos recientes. Un estudio realizado en 2010 en Arabia Saudí mostraba que más de un 15% de los pacientes no tienen claro que si el vitiligo es contagioso o no, y más de un 5% creen firmemente que el vitiligo es una enfermedad contagiosa, entre otras creencias erróneas, como que el vitiligo estaba debido al mal de ojo. Un estudio aún más reciente, de 2013, exponía el caso de varias personas en la India afectadas por vitiligo que debido a su enfermedad habían sido obligadas por sus familias a vivir aislados de todos los demás miembros, incluidos sus propios cónyuges y tenían que dormir en habitaciones separadas por miedo a que el vitiligo fuese contagioso.


La creencia de que el vitiligo es contagioso es más perjudicial para aquellos pacientes de vitiligo que presentan sus parches en áreas normalmente expuestas de la piel como la cara, las manos, los brazos y el cuello. En estos casos, a los pacientes no les resulta posible cubrir los parches y son más vulnerables a las creencias erróneas de otras personas.

Pese a que el vitiligo no es contagioso, sí que tiene un cierto carácter hereditario. Diversos estudios han relacionado el ser portador de determinados genes con un mayor riesgo de padecer la enfermedad. Puesto que la herencia genética viene determinada por la historia familiar, puede decirse que el tener familiares con vitiligo implica una mayor predisposición a desarrollar la enfermedad en algún punto de la vida. Algunos de los genes que en los que ha detectado una relación con el vitiligo son el llamado gen catalés CAT. Variaciones en NALP1 también han sido relacionadas con un mayor riesgo de sufrir la enfermedad. En tiempos antiguos y en culturas con poca información médica, algunas personas han confundido los síntomas del vitiligo con aquellos de un inicio de lepra. A diferencia del vitiligo, la lepra es una enfermedad altamente contagiosa. En muchas culturas antiguas era habitual aislar completamente a los pacientes de lepra del resto de la población, muchas veces de manera forzada, y obligarlos a convivir entre ellos. De esta forma, pacientes de enfermedades no contagiosas como el vitiligo o la psoriasis acababan recluidos con pacientes de enfermedades altamente contagiosas como la lepra, sufriendo un alto riesgo de contraerla ellos mismos, favoreciendo aún más la errónea idea de que el vitiligo era un principio de lepra. De esta forma, durante muchos siglos, la única opción en caso de sufrir una enfermedad de la piel era ocultarla en todo lo posible.

No obstante, se ha mostrado que exponer los parches de vitiligo al aire libre y especialmente al efecto del sol, es beneficioso, por lo que es importante desterrar la creencia de que el vitiligo es contagioso para que los pacientes no tengan reparos a la hora de destaparse.

Pero si el vitiligo no es contagioso ¿a qué es debido? Ya hemos comentado que los factores que permiten la aparición del vitiligo son principalmente genéticos, propiciando el desarrollo de reacciones auto-inumes auto-destructivas. Sin embargo el comienzo de los episodios en pacientes proclives puede estar detonado por agentes externos y otras condiciones. Entre los detonantes del vitiligo se encuentran episodios de estrés, tanto puntuales como períodos de estrés crónico, enfermedades infecciosas, lesiones en la piel, reacciones alérgicas y algunas medicaciones. El contagio por otra persona no es en ningún caso un factor que pueda detonar el vitiligo.

El mito de que el vitiligo es contagioso genera además problemas de rechazo en los pacientes de la enfermedad. Diversos estudios han mostrado los efectos del vitiligo en la salud psicológica de los pacientes, que en muchos casos sienten ansiedad ante la idea de mostrar los parches de vitiligo por miedo a sufrir el rechazo de otras personas. El estrés crónico producido por esta ansiedad puede a su vez empeorar el estado de la enfermedad, por lo que resulta imprescindible reducir en lo posible posibles mitos equivocados acerca del vitiligo.

Un estudio de 2002 mostraba una importante relación entre el número e intensidad de situaciones estresantes sufridas y la probabilidad de sufrir vitiligo. Se establecieron dos grupos de personas, uno de pacientes con vitiligo y otro de personas sin la condición. Entre el grupo de pacientes de vitiligo, se reportó un numero considerablemente más elevado de eventos estresantes. Se consideraron posibles dos escenarios: bien que la enfermedad propiciase eventos más estresantes o bien que el hecho de llevar una vida más estresante favoreciese la aparición de cuadros de vitiligo.

Otro estudio de 2002 mostraba que condiciones psicológicas como la depresión o trastornos de personalidad tienen una incidencia considerablemente mayor entre los pacientes de vitiligo, superior a la presentada en otros grupos similares como los pacientes de otras enfermedades de piel. Este punto refuerza la relación entre episodios de estrés crónico y el desarrollo de la enfermedad. La creencia de que el vitiligo es contagioso no hace por tanto más que perjudicar gravemente a los pacientes de vitiligo, no solo en su estado psicológico si no que tiene consecuencias reales en el desarrollo de su enfermedad. 

Referencias