Tacrolimus

Tacrolimus es un medicamento inmuno-depresor empleado entre otras cosas para el tratamiento del vitiligo. También se le conoce por los nombres de FK-506, fujimicina o denominaciones comerciales como Protopic, Prograf o Advagraf. Entre sus otros usos, se emplea para evitar el rechazo en operaciones de trasplantes así como para otras afecciones de la piel de carácter auto-inmune como el eccema o la psoriasis.

El tacrolimus fue encontrado por primera vez en 1984 en Japón, en una muestra de suelo que contenía la bacteria Streptomyces tsukubaensis. Se comprobó entonces que tacrolimus reduce la producción del compuesto interleukina-2 por las células T del sistema inmune. Sus aplicaciones para el vitiligo fueron demostradas posteriormente. Tacrolimos fue presentado en 1987 y en su día fue uno de los primeros inmuno-depresores, precedido tan sólo por el descubrimiento en 1975 de la rapamycina o sicrolimus en Rapa Nui, Isla de Pascua. El nombre de tacrolimus deriva de “inmuno-depresor macrolido de Tsukuba”. 

Estructura de tacrolimus

El uso de tacrolimus fue aprobado por la Administración de Alimentación y Medicamentos de los Estados Unidos en 1994 para su uso en trasplantes de hígado. Desde entonces su uso se ha aprobado para multitud de oros trasplantes incluyendo páncreas riñón, piel, cornea, traquea o corazón.

La versión comercial primaria está registrada por los laboratorios japoneses Astellas Pharma bajo el nombre de Prograf, que debe administrarse dos veces al día, Astagraf, para su administración una vez a día y Protopic para su uso directo para la aplicación sobre la piel (uso tópico). Es esta última variedad la que es empleada en el tratamiento del vitiligo. Una segunda variedad de toma única de tacrolimus está en fase 3 de ensayos clínicos en Europa y los Estados Unidos, que presenta una variación más suave de su concentración en sangre durante su período de actuación y manteniendo niveles similares de eficacia.

El mecanismo de actuación de tacrolimus, tanto para el vitiligo como para otras afecciones y cuadros, es la inhibición del calcineurin. En este sentido, tacrolimus funciona de manera similar a la Ciclosporina. Al igual que la ciclosporina, interactuá con un gran número de medicaciones y alimentos, incluyendo el pomelo, el cual provoca un aumento de la concentración plasmática de tacrolimus. Varias de las clases más nuevas de antifúngicos, especialmente de la clase azoles (fluconazol, posaconazol) también aumentan los niveles de tacrolimus al competir por enzimas degradantes. El consumo de zumo de uva y vino también está contraindicado para las personas en tratamiento con tacrolimus.

En los últimos años, diferentes estudios han venido estudiando las aplicaciones de tacrolimus para el tratamiento del vitiligo, en general en su forma de administración tópica Protopic. El uso de tacrolimus puede realizarse en solitario o combinándolo con otras terapias. Entre las terapias que se han empelado para aumentar la eficacia de tacrolimus destacan aquellas basadas en fototerapia, y específicamente el uso de rayos UVB (ultravioleta B) de banda estrecha y de láser de excímeros en banda UVB. Otros estudios han comparado la acción de tacrolimus con la de otros compuestos como el Clobetasol para el tratamiento del vitiligo en niños.


Diversos estudios se han centrado en los efectos secundarios de tacrolimus, incluyendo aquellos derivados del uso de tacrolimus de uso tópico para el tratamiento del vitiligo. En cada caso, es el dermatólogo junto con el paciente el que debe sopesar si los riesgos presnetados por Tacrolimos superan o no los beneficios derivados del tratamiento.

Los efectos secundarios de tacrolimus pueden ser graves. Entre ellos se incluyen infecciones, daño cardíaco y pulmonar, problemas cardíacos, de visión, renales, pulmonares y hepáticos, exceso de potasio y reducción de los niveles de magnesio, diabetes, problemas en la piel, problemas psiquiátricos entre los que se incluye depresión, ansiedad, debilidad y perdida de apetito. Además, puede aumentar potencialmente la severidad de las condiciones infecciosas, por hongos o virales ya existentes en los pacientes, como herpes. Los efectos adversos más comunes asociados con el uso tacrolimus de uso tópico (cremas y pomadas) incluyen sensación de ardor o picazón en las aplicaciones iniciales, especialmente si se utilizan áreas extensas de la piel, aumento de la sensibilidad a la luz solar y el calor y menos comúnmente, síntomas similares a la gripe como dolor de cabeza, tos y picor en los ojos.

El uso de pomadas y otros métodos de uso tópico de tacrolimus se debe evitar en el caso de existir lesiones de piel malignas conocidas o sospechadas. No se recomienda el uso de tacrolimus en pacientes con síndrome de Netherton o enfermedades de la piel similares. Los pacientes deben minimizar o evitar la exposición solar natural o artificial. Cualquier posible infección de la piel debe ser limpiada y aclarada antes de su aplicación. No debe utilizarse tacrolimus con vendajes oclusivos.

Tacrolimus es sospechoso de provocar un aumento del riesgo de cáncer, si bien el tema sigue siendo un foco de controversia. En marzo de 2005, la Administración Estadounidense de Alimentos y Medicamentos emitió una advertencia sanitaria acerca de Tacrolimus, basada en los resultados observados en modelos animales y en un pequeño número de pacientes. Hasta que más estudios en humanos arrojen resultados más concluyentes, la agencia recomienda que se informe de los riesgos potenciales a los usuarios. Esta recomendación no se ha producido en otros países, como el Reino Unido.

Es por esto que el uso de tacrolimus en casos de vitiligo suele ser limitado a los casos más graves o que han respondido negativamente a otras formas de tratamiento, ya que los especialistas pueden considerar que la relación riesgo-beneficio es demasiado alta. Existen además variedades de tratamiento efectivas con menores riesgos y que también ofrecen una alta efectividad, como el tratamiento PUVA. El tratamiento PUVA combina el uso de un fotosensibilizador potente, el psoralen, con la aplicación de radiación ultravioleta sobre las lesiones de vitiligo.

El uso de Tacrolimus debe realizarse siempre bajo autorización y supervisión periódica del especialista, el dermatólogo en el caso de su uso para el tratamiento del vitiligo. Tacrolimus está disponible únicamente bajo autorización y receta médica en la mayoría de sistemas sanitarios. 

Referencias